No corras, no necesitas llegar a ningún lado, solo necesitas llegar a ti.

meditarEstas palabras me mueven el alma. Me pregunto si tienen cabida en un mundo como el nuestro. Talvez solo para valientes. El exterior distrae de nuestros intentos por encontrar esa esencia perdida, esa voz interior que se calló por el ruido del mismo mundo. Y es así como se crea este limbo triste y desalentador. No sabemos de donde somos, a donde pertenecemos. Las respuestas a estas preguntas son respondidas con datos equivocados, inexactos, superfluos, confusos, no convincentes para el alma, aturdidores. Nos destinan por origen ahí donde nacemos, nos ponen de sello de identidad un número y nos equiparan con un título. De ello depende el respeto que nos tengan los demás, de ello depende el concepto que nos den.

Pero estas respuestas no convencen al alma, hay discordancia en esas etiquetas, Sigue leyendo

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Cuando de decidir ser madre se trata…

madresLas mujeres tenemos ese don maravilloso de crear vida, pero así mismo tenemos la decisión de usarlo o no, y ambas decisiones deben ser tomadas con consciencia. Sin embargo, se podría decir que la decisión de tener hijos es la que más frecuentemente se toma con egoísmo que la de no tenerlos. Hoy leía un artículo escrito por mujeres que decidieron no ser madres y pienso que es una decisión totalmente válida si se toma con consciencia y responsabilidad. Tan válida como querer serlo y tan válida como tener solo un hijo y no anhelar tener más. Sigue leyendo

Todo es MENTE… Aprendiendo sobre control mental.

todo es mente

Aprender a usar el hemisferio derecho del cerebro, el lado que no está gobernado por la lógica, quizás sea la clave para cambiar muchos hábitos nocivos y lograr cosas que hasta ahora nos parecían imposibles.

Cuando usamos el hemisferio derecho no existen las limitaciones, solo es necesario:

  • crear películas mentales de lo que se desea;
  • tener una fe poderosa en que estas películas que nos proyectamos se van a hacer realidad; y,
  • lograr que el hemisferio izquierdo no se interponga con su lógica porque esto genera dudas.

Sigue leyendo

Entrar en uno mismo…

girl-657737_1280A mí me sorprende algo que me he percatado de cada libro que leo: me llevan al mismo punto. Entrar en uno mismo es más que simplemente reflexionar y proponernos un cambio para poder mejorar nuestras circunstancias.

Entrar en uno mismo implica una introspección completa a la que no estamos acostumbrados, es trascender de un estado mental dominante y pasar a uno más constructivo, es aprender a escuchar la verdadera voz de nuestro corazón y nuestra intuición como única guía, ya que ésta es la voz de la divinidad.

Y es así como escucharemos las respuestas que nos llevarán por el mejor de los caminos mientras vamos avanzando.

Aquí es cuando se habla de tantas técnicas maravillosas creadas para este fin. Y son tantas que a veces confunden pero todas llevan al mismo lugar: dentro de uno mismo. ¿Cuál es el objetivo? Sigue leyendo

Hablando de soledades…

soledadLa mayoría de nosotros estamos acostumbrados a pensar y a sentir en función de lo que sociedad y las costumbres han estipulado como la forma correcta de vivir. Pero esto es algo que yo siempre me he cuestionado. Llegó un momento en mi vida en el que me pregunté si esta forma de ver la vida es correcta o útil para todos. Y llegó el momento también en que la respuesta fue un rotundo: NO.

Mucho de las tradiciones nos son útiles y nos ayudan a vivir mejor, a traer alegría a nuestra vida, a llenarla con lo que nuestro contexto puede darnos, hablando de afecto especialmente. Sigue leyendo

En la búsqueda del cuerpo perfecto…

cuerpo perfectoSe dice que las leyes universales tienen siempre una solución para cada problema y me pareció adecuado para comenzar a buscar soluciones a los muchos problemas que genera la búsqueda incesante del cuerpo armónico y perfecto.

También leí una vez, y esto es de Albert Einstein, que es sinónimo de locura intentar obtener resultados distintos haciendo siempre lo mismo. Estoy segura que existimos muchas personas que hemos buscado restaurar nuestros cuerpos siguiendo siempre los mismos caminos, aquellos que se han convertido en los más transitados, aquellos que nos llaman la atención por las maravillas que ofrecen, pero al mismo tiempo, aquellos que más nos decepcionan por tener los resultados más efímeros y frágiles. Hablo de las típicas dietas y el consabido “haz ejercicio”.

Lo cierto es que cada día que pasa se convierte en una lucha porque no encontramos la armonía que por naturaleza nuestro ser espera sentir. Talvez ese es el motivo de la angustia que se vive a la par con la batalla diaria. Y hoy, tengo la certeza de que esa ansiedad generalizada del día a día se debe a que, para la búsqueda del cuerpo perfecto, nos estamos enfocando solamente en un plano: el físico.

Pero el ser humano no se compone solamente de su aspecto físico; en su vida convergen otros planos tan etéreos como importantes, como por ejemplo: el plano mental, el emocional, el energético y el espiritual. De estos aspectos se desprenden muchos más que, aunque intangibles, resultan ser muy poderosos. Quizás entonces, en esto radica la fragilidad de los métodos tradicionales utilizados  para llegar a ser armónicos corporalmente, ya que nos enfocamos solo en el cuerpo, olvidándonos que somos seres holísticos y complejos, y que cada uno de estos elementos juegan un papel importante en la búsqueda de la armonía.

Y sin llegar a establecer prejuicios o críticas sobre las decisiones que toman algunas personas en cuanto a sentirse mejor con su propio cuerpo, algo dentro de mí me impulsó a buscar otro tipo de respuestas. Me gusta la palabra “holístico” y quizás por ello busco siempre aquellos caminos que no me lleven a lo efímero o a lo superficial, sino que me conduzcan a un plano más completo como ser humano y para esto es necesario confrontar muchos aspectos de mi propia vida. Me gusta la palabra “trascender” y quizás por ello busco ir más allá de mis propios límites aunque esto muchas veces se ha convertido en una batalla.

Entonces, me senté a escribir este post porque sé que, así como hay personas que se inclinan por los caminos meramente superficiales que atacan el efecto y no la causa, y también aquellas que buscan poner su fuerza de voluntad a prueba cada día para luego darse cuenta que ésta comienza a declinar, existimos también personas que no nos conformamos con los caminos tradicionales sino que buscamos una forma más completa y profunda de hacer las cosas.

Cuando hablo de cuerpo armónico no me refiero al estereotipo creado por quién sabe qué sociedad, sino a aquella envoltura nuestra que nos permite hallar, como su nombre mismo lo dice, la armonía de nuestro ser. No hay pesos aquí, ni medidas específicas que definan lo que es un cuerpo armónico. Es simplemente el cuerpo con el que una persona se siente feliz. Es la comodidad de sentirse en su propia piel. Es la alegría que se siente al mirar el espejo y ver un reflejo agradable según nuestra propia percepción. Es la tranquilidad de saberse saludable y bien alimentado, no solo a nivel de cuerpo sino a nivel de alma. Aquí no entran las opiniones de nadie. Es solo tu sentir.

Iremos tocando estos temas, por lo pronto te dejo el link de una de mis entradas en la que me refiero a un libro que contiene esta temática: La dieta del alma.

Gracias por leerme

Tu voz amable en la soledad.

Recuerda que podemos conversar vía Skype si deseas hablar sobre alguno de estos temas. Consejería, psicoterapia y amistad. Es el objetivo de este blog lleno de amor y esperanza.

Madres, entre la fe y el temor

intuicion de madreHoy escribo para ti que eres madre, porque talvez te sientes desorientada en tu labor como mamá. Te escribo para decirte que no tiene razón de ser tu confusión, porque nosotras como mujeres fuimos dotadas con habilidades innatas, que se hacen más grandes cuando nos convertimos en madres.

Quizás te sientes abrumada por no saber qué hacer o qué decisiones tomar en la crianza de tus hijos, especialmente cuando son muy pequeños. La alimentación, el crecimiento, las enfermedades, son solo una parte de un sinnúmero de aspectos que hay que tomar en cuenta cada momento del día. Y suele suceder que todo se sale de control.

Existen madres que son muy nerviosas, temerosas, indecisas. Hay madres que se alteran con facilidad, que dudan de su proceder y de su forma de crianza. Pero más que nada hay madres que sienten miedo de no hacer bien las cosas y que ceden ante las presiones de quienes les rodean sin saber si lo que están haciendo es lo mejor para sus hijos; madres que corren al pediatra y a los mil especialistas porque sienten que algo anda mal. En definitiva, viven en ansiedad y temor.

Pero el objetivo de este post no es llenarte de recomendaciones sobre cada aspecto de la crianza de tus hijos, sino analizar la situación desde una perspectiva diferente. Hablar de intuición y de cómo desarrollarla es quizá la única recomendación que no te dan entre esas miles de sugerencias de personas bienintencionadas que quieren aportar con algo para facilitar tu labor como madre. Pero es muy importante y por ello ese es el tema a tratar hoy.

La intuición, esa parte tan mágica, tan nuestra y a la vez tan subestimada. El ruido del mundo la esconde, la escabulle en lo más profundo, tanto así que no alcanzamos a verla ni a percibirla. De hecho ni siquiera nos hablan de ella como una parte importante de nosotras, a lo largo de nuestra vida. Pero la tenemos, existe y es parte de nosotras. Es un pedacito de Dios dentro de cada una, es la voz del corazón libre de pensamientos, de juicios y de opiniones externas.

Hablar de intuición es también hablar de fe en sí misma, de fe en la divinidad que nos guía, porque es precisamente la intuición esa parte divina que llevamos dentro.

Si eres creyente, sin importar a qué religión pertenezcas, sabrás que lo importante de cada doctrina es la enseñanza de la fe. (Aunque yo tengo el concepto de que la fe es un arte que no se puede aprender solo escuchando sermones o cumpliendo las prácticas y rituales propios de cada religión). La fe se cultiva dentro de uno y no hay poder humano externo que pueda ayudarte con eso. Lo de afuera solo te puede dar luces pero quien realmente aprende o no a tener fe verdadera es uno mismo. Digo fe verdadera porque me he dado cuenta que la mayoría de nosotros poseemos una fe a medias, una fe impuesta, una fe por costumbre, una fe incompleta. Y con ese tipo de fe no podemos manifestar nada bueno, sino todo lo contrario.

En todo el sentido de la palabra la fe es ausencia de miedo. Si somos personas temerosas es porque no conocemos la fe de verdad, es porque nuestra interpretación de las escrituras es errónea.

Algunos ejemplos de que no tenemos fe:

  • Cuando somos temáticos con la limpieza y el orden. Lo somos para que nuestros hijos no se enfermen, para que no contraigan bacterias, para que no se tropiecen o no se hagan daño. Ya de por sí estamos decretando que algo así sucederá.
  • Cuando ahorramos dinero. Por lo general decidimos ahorrar para alguna emergencia, por si acaso alguien se enferme, o alguna calamidad. Esa es el peor motivo por el que debemos ahorrar. Se evidencia un miedo profundo a algo que ni ha pasado, y que obviamente si tuviéramos la fe suficiente en que el cielo nos protege nunca nos pasaría.

Y no es que sea malo ni ahorrar ni ser ordenado. Son los motivos por los que lo hacemos, los errados. Porque es por miedo, temor a que algo suceda que tomamos todas esas “precauciones”. Diferente sería que hagamos eso mismo pero con otros motivos. Ahorrar porque quiero disfrutar la vida, viajar cuando se me antoje dar una vuelta con la familia, compartir, etc. Ser limpia y ordenada porque me gusta sentir armonía en mi hogar, en mi ambiente, que todo huela fresco, etc.

Y no solo decirlo, sino hacerlo con esa vibración, con esa energía que solo los buenos pensamientos, sentimientos y acciones tienen. Una cosa es decirlo solamente y por dentro estar muriendo de miedo y dudas. Toda tu buena energía debe acompañar a esa buena intención, sino te resulta todo lo contrario.

Analiza y verás cuantas situaciones así se presentan en tu día a día como madre, y talvez te percates de que uno mismo es quien crea las situaciones que vive, sea con buenas o malas energías. Así se crean los buenos y los malos días, las buenas y las malas situaciones.

Sin embargo, para todo hay solución y esta es cambiar esa forma de pensar, de sentir y de vibrar. Sí, se ve complicado y no es un cambio que se pueda lograr de la noche a la mañana, pero es algo imprescindible para cambiar la situación en la que nos encontramos. Como bien diría Viktor Frankl:

“cuando no somos capaces de cambiar una situación, nos encontramos ante el reto de cambiarnos a nosotros mismos”.

A  veces  me  sorprende  ver  la cantidad de creyentes que vivimos en el miedo.  O sea, ¿en qué estamos creyendo?

Entonces, “el que no enciende luces que no se queje de que está oscuro”. En tus manos está cambiar tu realidad y la de tus hijos. Desarrolla tu intuición y déjate guiar por ella, deja de temer en las fatalidades, en las enfermedades. El temor es un convencimiento tan fuerte que se manifiesta más rápido que cualquier otra cosa. Todo lo que temes se hará realidad. El temor es una energía muy grande y muy oscura, no se puede esperar nada bueno cuando se vive en temor. (mira este post en facebook)

Nos hicieron creer en un Dios justiciero y creador de todas las “pruebas que nos pone la vida” (cuando hablamos de fatalidades) cuando en realidad somos nosotros mismos quienes las creamos con nuestras propias energías mal encauzadas. Ese poder que tenemos de crear nuestras circunstancias es el poder del mismo Dios, por algo la Biblia nos dice que fuimos creados a imagen y semejanza de Él.

Lo contrario del miedo es la fe, la energía más pura y buena que viene de Dios mismo. Acrecienta tu fe, desarrolla tu intuición, deja de temer. Muchas personas vamos en ese camino. Es un camino largo pero hermoso.

Cada vez que llegue un temor a ti, pon las manos en tu pecho y di con fervor:

“Yo no tengo miedo, no quiero el temor. Dios es amor y en toda la creación no hay nada que temer. Yo tengo fe, quiero sentir fe”.

Repítelo cuantas veces sea necesario a lo largo del día. La repetición hace al genio, la práctica al experto, la constancia al ganador. El poder que tiene la palabra es inmenso. Por repetición la llevamos a nuestro subconsciente que es quien maneja automáticamente todas nuestras actitudes tanto correctas como erróneas. Así modificamos actitudes.

La intuición es la inteligencia divina que llevamos dentro. Para hacer crecer tu intuición, pon las manos en tu pecho y di:

“Dios es mi Sabiduría, de manera que no puedo errar. Dios es mi inteligencia, no puedo sino pensar correctamente. No hay pérdida de tiempo ya que Dios es el único hacedor. Dios actúa a través de mí, de manera que siempre estoy actuando correctamente, y no hay peligro de que yo obre incorrectamente. Yo pienso lo indicado, de la manera indicada en el momento apropiado. Mi trabajo siempre está bien hecho porque es el trabajo de Dios. El Espíritu Santo siempre me está inspirando. Mis pensamientos son frescos, nuevos, claros y poderosos como cuadran a la Omnipotencia. Mis oraciones son manufacturas del Espíritu Santo, poderosas como el águila, y mansas como la paloma. Salen en el Nombre de Dios mismo y no pueden regresarme vacías. Cumplirán aquello que a mí me regocije, y prosperarán en aquello a que sean dirigidas. Doy gracias a Dios por esto”.

Cuando sientas temor por la seguridad de tus hijos, por las enfermedades, etc., di lo siguiente:

“De acuerdo con la voluntad de Dios, yo no quiero que mis hijos sufran enfermedades, inarmonías, accidentes, ni que mueran antes de haber cumplido su cometido en este mundo. Por lo tanto, no habremos nunca de sufrir, ni ellos por mi ausencia ni yo por la de ellos. Esa es la Ley de Dios y yo me amoldo voluntariamente a ella. Gracias Padre por tu grandeza”.

 Cuando lleguen a ti esas ideas de fatalidades (que sé que a toda madre nos llega), rechaza y aleja la idea de ti diciendo:

“No, gracias. No me eres necesaria. Conozco la Verdad”. Y luego piensas en otra cosa.

Así, poco a poco irán mejorando tus circunstancias. Solo tienes que creer.

Recuerda que “todo es posible para aquel que cree”.

Los milagros y las manifestaciones no se producen por orar, sino por creer en lo que se ora, creer fervientemente en la palabra dicha. Creer es tener fe, tener fe es la ausencia de miedo. Todo es una cadena. Tú misma te darás cuenta.

Seguramente habrá miles de recomendaciones que te puedan dar para la crianza de tus hijos. Esta es la mía y te la envío con amor.

Gracias por leerme.

Recuerda que puedes comunicarte vía Facebook o Skype.

PD: Este post contiene partes de una carta que escribí para una gran amiga que me pidió consejo. Las oraciones fueron extraídas de uno de los libros de Conny Méndez. En próximas entregas te hablaré de este hermoso libro. Espero te sea de utilidad a ti también.