Entrar en consciencia cuando te derrumbas…

nueva conscienciaMe he percatado de que mis últimos derrumbes los he vivido con más destrucción que los anteriores. Y es que desde un tiempo acá una nueva concepción acerca de la vida ha llegado. Es una nueva consciencia en la que me hago responsable de mis lágrimas; una nueva consciencia en la que, con otros ojos, miro a mi prójimo (antes victimario) para comprender que él solo ha venido para hacerme vivir una experiencia en la que mis heridas ancestrales saldrían a la luz.       Sigue leyendo

Mujer de las mil batallas

La vida tiene tu nombre, mujer de la mil batallas. La fuerza de tu mirada con el valor no se esconde. Hay que plantar la esperanza en el lugar donde duele para que crezca bien fuerte en el miedo que acompaña.
Y sigues tan bonita como ayer, no se despeina el alma…
Un pasito más, que sí se puede, uno y otro más, mujer valiente. Lo que diga está de más, ya sé que quieres gritar
y no te sientas sola, contigo estoy…
Todas las luces del mundo iluminan tu vereda y cada herida la llenan con el amor más profundo. Pero si la noche es larga y sientes que estás perdida, recuerda mi melodía que te quiere y acompaña.
Y sigues tan bonita más que ayer, no se despeina el alma…
Un pasito más, que sí se puede, uno y otro más, mujer valiente. Lo que diga está de más, ya sé que quieres gritar y no te sientas sola, contigo estoy…

Algunos temas del blog

Las mujeres tenemos diversas facetas, muchas aún por descubrir. Aquí una lista de diversos temas por tratar en mi blog. Me gustaría también el aporte de las personas que por aquí se detengan para comenzar a nutrir este espacio.

  • Nuestro cuerpo: Sí, a algunas se nos eriza la piel cuando tocamos este tema, muchas veces, delicado. Sé de primera mano que una de las batallas que más lágrimas nos hace derramar es precisamente la relación que tenemos con nuestro cuerpo. Y es que, parece mentira, que físicamente seamos el reflejo de muchos desequilibrios que llevamos en nuestro interior hablando etéreamente. Todos estos aspectos los vamos a analizar en este punto, los aportes de todas son valiosos. Vamos a compartir experiencias, vamos a analizarnos a fondo, a sacar conclusiones, a cooperar con aquellas herramientas que nos han sido útiles. Pero más que nada, vamos a darnos la mano.
  • El amor por sí misma: Nada lastima más a una mujer que no saber amarse. Desde esta falta de amor propio nacen muchas de las tormentas cotidianas y las emociones más nocivas que podamos abrigar. Experiencias sobran y están esperando por ser contadas. Soluciones también derivan de las propias tempestades. El sentimiento de vacío interior, la falta de autoestima, la falta de realización, el ego dominante, la depresión… son temas a veces difíciles de sobrellevar. Sin embargo, siempre hay una luz.
  • El amor y sus heridas: Y quién no ha sufrido por amor alguna vez? Las heridas de amor pueden ser las más profundas si somos del grupo de mujeres que amamos demasiado. Sin embargo, también tengo la certeza que de estas heridas es de donde salen las mejores lecciones, las más trascendentales, las que nos pueden elevar un escalón más en nuestra evolución como seres humanos.

Así es, y puede haber muchos temas más en los cuales tambaleamos, sin embargo, comparto lo que decía Benedetti: “he llegado a la conclusión de que si las cicatrices enseñan, las caricias también”… a continuación la caricia que me dio la vida:

  • Ser madre: Hay quienes llevamos el sello de la maternidad en nuestro corazón. Quizás esta es una faceta mía en la que me siento realizada. Me he adentrado en esta experiencia y la he vivido a plenitud cada día desde hace once años, talvez porque con la presencia de mi hija la divinidad se dirigió a mí y me dijo: “aquí tienes tu milagro tan esperado”. La historia es hermosa y la iré contando en este espacio, claro, con todas las enseñanzas que ser madre me ha traído. También es un espacio para compartir.

Opiniones, dudas, sugerencias, todo es bienvenido siempre bajo la bandera del respeto. La diversidad de criterios es aceptada pero no tolerada si llega en forma de agresión o crítica insana.

Gracias por leerme.