Cantando al sol como la cigarra…

Tantas veces me mataron, tantas veces me morí, sin embargo estoy aquí resucitando.
Gracias doy a la desgracia y a la mano con puñal, porque me mató tan mal, y seguí cantando.

Cantando al sol, como la cigarra, después de un año bajo la tierra,
igual que sobreviviente que vuelve de la guerra. Sigue leyendo

Anuncios

Hablando de música… aquella que nos acaricia el alma

musica para el almaUn buen recurso para poder sanar el alma, indudablemente, es la música. No en vano se le ha definido como: medicina para el alma, alimento para el alma o caricia para el alma. Cierta vez leí un texto que citaba: “la música es la armonía del ser; mas la música del alma aporta las únicas melodías que conmueven los acordes del sentimiento y despiertan las cuerdas del arpa del corazón”.

Con todo ello estoy de acuerdo. Sin embargo, hoy en día, la industria de la música se dedica a producir para las masas, y lo que las masas quieren escuchar, por lo general, no es precisamente algo que les alivie el alma, sino algo que avive y, que de alguna manera, respalde las emociones negativas que alberga en su corazón. Celos, despecho, amores traicioneros, rechazo, tristeza. En fin, una avalancha de emociones que dista mucho de ser un remanso para nuestro dolido corazón.

No tengo nada en contra de esta música, puede incluso ser una distracción para cuando estamos haciendo alguna actividad rutinaria, puede incluso servir como desahogo. Lo malo está cuando la utilizamos para martirizarnos una y otra vez, reafirmando así una baja autoestima y un gran historial de dependencia emocional: “sin ti no soy nada”, “si te vas, qué será de mi vida”, “quédate conmigo, no me dejes”, “sin ti no puedo”, “moriré si no estás”, y un largo etcétera.

Repito, no estoy en contra de esta música, pero cuando se trata de acariciar y sanar el alma no es un buen referente, más que nada cuando se tiene un antecedente depresivo y una autoestima casi imperceptible. Cuando esta es tu realidad hay que saber ser selectos con la música, especialmente cuando has tomado el camino del crecimiento personal. Te lo digo como una experiencia propia porque esta herramienta es una de las que más me ha ayudado a expandir mi consciencia y a elevar mi alma lo más alto posible para que no sea lastimada y pueda sanar.

Por eso compartiré contigo aquellas canciones elegidas que sirvieron como bálsamo y que, de alguna manera, se convirtieron en mis himnos, en mis cantos de esperanza. Soy latina y gusto de la música en español de diversos géneros. Puedo vibrar de pies a cabeza tanto con una salsa como con una balada rock. No me encasillo en ninguna categoría musical ni en algún cantante determinado, incluso disfruto mucho de la música instrumental. ¿Y la música en otro idioma? También la disfruto, claro que sí. No me encasillo, solo la busco y la hago parte de mi vida cuando me permite construirme.

¿Escucho música “despechativa”? (nuevo término inventado por mi hija pre-adolescente). Pues sí, siempre y cuando no me haya encargado de anclarla de manera negativa. ¿Qué es un anclaje? Es un término que utilizamos en PNL (programación neurolingüística) para describir una asociación que la mente hace entre un estímulo (en este caso la canción) y una respuesta emocional (en este caso, la tristeza y la consecuente lloradera). Se habla de anclajes cuando todo esto que acabo de explicar es automático e inconsciente. Te habrás dado cuenta alguna vez que apenas escuchas una determinada canción te recuerda inmediatamente un evento. Eso es un anclaje. O cuando percibes un aroma y te llega un recuerdo de la infancia, por ejemplo. También es un anclaje. Poco a poco iremos profundizando en el tema de los anclajes porque es una excelente herramienta si la utilizamos de la manera correcta y en beneficio propio.

Y aquí te voy a dejar un regalito… hablando de canciones. (solo dale un clic en el ícono de play)

“Oye, abre tus ojos, mira hacia arriba, disfruta las cosas buenas que tiene la vida…” A quien no le levanta el ánimo una letra y una música tan buena como ésta. Gracias por leerme.