En un mundo de culpas…

culpablesHay una realidad en curso que se rodea de culpas, manifestada en todas las formas, tamaños y tonalidades.  Esta realidad del día a día puede llegar a ser tan sutil que no nos percatamos que cada vez morimos un poquito más. Es la culpabilidad, un sentimiento que forma parte del lado oscuro de la esencia del ser humano.

La culpabilidad es parte del ego, o consecuencia del mismo. Es el ego, esa parte tan nuestra y tan inoportuna a la vez, el que busca salpicar de culpas a todo lo que nos rodea, incluso a nosotros mismos. Es el ego el que busca hacer sentir culpable al prójimo y hacernos sentir víctimas de éste. Y es tan sutil a veces que ni lo sentimos.      Sigue leyendo

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Cuando las expectativas duelen

expectativas

El mundo de las relaciones es amplio, porque no solo implican las de pareja sino a todo tipo de contacto humano y, especialmente, con aquellas personas cercanas a nosotros. Dentro de este mundo hay roces, asperezas difíciles de limar, malos entendidos, y todo tipo de polémicas desde las más breves hasta aquellas que desatan algo parecido a la tercera guerra mundial.

Siempre me he preguntado cómo lidiar con todo esto, porque por mucho que se vaya aprendiendo en la vida sobre cómo tratar a las personas siempre hay un bache del que no salimos ilesos. Alguien me dijo que así mismo se aprende, lo importante es no volver a caer en el mismo error, más que nada cuando ya nos damos cuenta o sabemos que no podemos influir en las actitudes de otras personas sino solo en la nuestra, es lo único que tenemos en las manos.

Cuando uno espera demasiado de alguien es como estar viviendo la fórmula perfecta para sufrir. Son estas expectativas las que nos inclinan a no accionar con las actitudes más acertadas. Y es ahí, precisamente ahí, cuando uno se da cuenta de que la culpa no es de la otra persona sino de uno mismo por esperar algo que talvez no llegue. Y de uno mismo porque al esperar de otro se evidencia aquello de no poder controlar nuestra propia existencia. Y esto también es un tipo de dependencia.

¿Cómo no tener expectativas si la sociedad misma ha impuesto roles que supuestamente son útiles, que son los que definen el papel que cada uno toma en la vida? Ahí es cuando salgo a la defensa de la libertad y en contra de los roles impuestos. Para muchas situaciones serán útiles los roles pero cuando se trata de vivir la propia esencia son inútiles, porque la esconden.

Sin embargo, estamos aquí, inmersos en una sociedad y hay que hallar un equilibrio. Empezando por desprendernos de expectativas y aprender a ser libres y autónomos, sin necesidad de crear rencillas o propiciar separaciones.

Mi teoría de las diferencias… hablando de relaciones

teoria de diferenciasEn el mundo de las relaciones hay diferencias que encantan y otras que complementan. Pero hay también aquellas que duelen.

Con las dos primeras es fácil lidiar, y no sólo es fácil, es hermoso. Pero con aquellas diferencias que lastiman hay que saber poner las cosas en la balanza del entendimiento. Porque no depende de qué tanto duelan sino del grado de afectación que este dolor tiene en la vida de cada uno.

Hay diferencias que duelen pero que no marcan. Son diferencias que enojan, que a veces sacan de quicio, otras que duelen pero luego dan risa; y sin embargo, el corazón las acepta porque forman parte de aquellos a quienes amamos. Son las diferencias no nocivas. Aquellas con las que se puede convivir, aquellas que duelen una hora o dos, aquellas que arruinan un rato pero no una vida.

Pero están las diferencias que marcan y/o destruyen. Aquellas diferencias que de alguna manera nos acaban o no nos dejan progresar. Aquellas que nos hunden o, en el mejor de los casos, nos estancan. Aquellas que no dejan volar, aquellas que no permiten que entre la armonía y se quede. Aquellas que no nos permiten desarrollar las potencialidades que tenemos o que las impiden. Aquellas que en vez de diferencias se tornan en falsedad y maldad. Son estas diferencias las que no permiten una convivencia armónica, las que nos llevan a dudar de si seguir o no en el camino, las que nos transforman de manera negativa a tal punto de que llegamos a no reconocernos.

Lo importante es saber reconocer con qué tipo de diferencia estamos lidiando y sopesar qué vale más. La decisión es propia y cuando se trata de decisiones cada uno las toma según su nivel de consciencia y la creencia de qué es lo mejor para sí mismo y para quienes le rodean.