Entrar en consciencia cuando te derrumbas…

nueva conscienciaMe he percatado de que mis últimos derrumbes los he vivido con más destrucción que los anteriores. Y es que desde un tiempo acá una nueva concepción acerca de la vida ha llegado. Es una nueva consciencia en la que me hago responsable de mis lágrimas; una nueva consciencia en la que, con otros ojos, miro a mi prójimo (antes victimario) para comprender que él solo ha venido para hacerme vivir una experiencia en la que mis heridas ancestrales saldrían a la luz.       Sigue leyendo

Hoy abandono la lucha encarnizada conmigo misma…

libreQuiero soltar esta lucha, dejarla ir, dejar de batallar conmigo misma. Esto no significa abandonar mi camino, mi meta y mi propósito, sino la estrategia.

Hoy abandono la lucha encarnizada. Se dice que somos guerreros y que somos nuestro propio enemigo. En un sentido metafórico, así es. Pero el tipo de guerrera que quiero despertar en mí es una guerrera de la luz, sin armas que dañen, sino con amor que restaure. Es el tipo de guerrera que quiero ser. Las armas se transforman en estrategias, los escudos en amor. Y el enemigo ya no soy yo, sino las creencias negativas y destructivas que no me permiten avanzar. Y este enemigo no será atacado, será envuelto en amor para luego dejarlo ir.

Atrás quedan las batallas y las luchas encarnizadas, la carrera contra el tiempo, la angustia y la ansiedad por el futuro. Me despido del maltrato y del abuso contra mí. De las traiciones a mis propios preceptos, de las justificaciones y las excusas. Me alejo de las torturas, los regímenes estrictos, de la crítica insana y los juicios devastadores hacía mi propia persona, del creerme incapaz, de la falta de fe en mis capacidades. Me libero de la crítica externa, deja de tener importancia el qué dirán.

Así limpio el camino de gran parte de su aspereza. En su lugar queda la paciencia y la compasión amorosa por mí misma, la flexibilidad para saber que los yerros y las caídas no son más que avisos para mejorar y no pérdidas de tiempo. Queda el aprendizaje diario, el equilibrio, la alegría del camino. Y como premisa fundamental no apartar los ojos de mi meta.

Querida yo del pasado…

niña tristeNiña mía del pasado… te veo en mi memoria y recuerdo tu carita siempre asustada, siempre indecisa, siempre temerosa. Te formaron sin conocimiento alguno de lo que encerraba tu alma. Y te lastimaron de diferentes maneras sin que puedas tú encauzar esas emociones. Desde entonces sentiste miedo a la vida y anduviste desde esos tiernos años dando tumbos.

Ha pasado mucho tiempo, niña mía del pasado, y las consecuencias de todo aquello que viviste se hicieron cada vez más grandes y dolorosas. Sólo quiero decirte que hay esperanza. Talvez este momento solo estemos en un trance o en un limbo tratando de amortiguar tantas heridas. Pero ya no vivimos en dolor extremo porque ahora somos conscientes de que todo lo vivido es solo parte de nuestra evolución y que vinimos a este mundo a sanar un alma herida, la nuestra.

Y así es, la estamos restaurando. Vamos lento porque vamos lejos. Pero no te desesperes porque siempre va a haber una luz. Talvez tú no te percates de esto, sólo vivirás y te dolerá, llorarás y caerás muchas veces. Pero si algo puedo decirte, niña mía del pasado, es que el tiempo de Dios es perfecto. La calma va a llegar. Y aunque las respuestas son difíciles de encontrar, hallaré ese camino, por ti, por mí, por nosotras.

Cuando de cambiar se trata…

guerreraLlega un momento en la vida en que inevitablemente nos sentimos víctimas de las circunstancias y con un cúmulo de adversidades encima de nosotros. Eso hace que perdamos perspectiva y nos hundamos.

Es entonces cuando dos cosas pueden suceder. Nos adaptamos a esa vida atropellada y simplemente la luchamos, así sufriendo, así llorando, así sobreviviendo. O algo en nuestro interior se mueve para hacernos entender que hay algo que debemos cambiar. Sigue leyendo

No corras, no necesitas llegar a ningún lado, solo necesitas llegar a ti.

meditarEstas palabras me mueven el alma. Me pregunto si tienen cabida en un mundo como el nuestro. Talvez solo para valientes. El exterior distrae de nuestros intentos por encontrar esa esencia perdida, esa voz interior que se calló por el ruido del mismo mundo. Y es así como se crea este limbo triste y desalentador. No sabemos de donde somos, a donde pertenecemos. Las respuestas a estas preguntas son respondidas con datos equivocados, inexactos, superfluos, confusos, no convincentes para el alma, aturdidores. Nos destinan por origen ahí donde nacemos, nos ponen de sello de identidad un número y nos equiparan con un título. De ello depende el respeto que nos tengan los demás, de ello depende el concepto que nos den.

Pero estas respuestas no convencen al alma, hay discordancia en esas etiquetas, Sigue leyendo

Hablando de soledades…

soledadLa mayoría de nosotros estamos acostumbrados a pensar y a sentir en función de lo que sociedad y las costumbres han estipulado como la forma correcta de vivir. Pero esto es algo que yo siempre me he cuestionado. Llegó un momento en mi vida en el que me pregunté si esta forma de ver la vida es correcta o útil para todos. Y llegó el momento también en que la respuesta fue un rotundo: NO.

Mucho de las tradiciones nos son útiles y nos ayudan a vivir mejor, a traer alegría a nuestra vida, a llenarla con lo que nuestro contexto puede darnos, hablando de afecto especialmente. Sigue leyendo

En la búsqueda del cuerpo perfecto…

cuerpo perfectoSe dice que las leyes universales tienen siempre una solución para cada problema y me pareció adecuado para comenzar a buscar soluciones a los muchos problemas que genera la búsqueda incesante del cuerpo armónico y perfecto.

También leí una vez, y esto es de Albert Einstein, que es sinónimo de locura intentar obtener resultados distintos haciendo siempre lo mismo. Estoy segura que existimos muchas personas que hemos buscado restaurar nuestros cuerpos siguiendo siempre los mismos caminos, aquellos que se han convertido en los más transitados, aquellos que nos llaman la atención por las maravillas que ofrecen, pero al mismo tiempo, aquellos que más nos decepcionan por tener los resultados más efímeros y frágiles. Hablo de las típicas dietas y el consabido “haz ejercicio”.

Lo cierto es que cada día que pasa se convierte en una lucha porque no encontramos la armonía que por naturaleza nuestro ser espera sentir. Talvez ese es el motivo de la angustia que se vive a la par con la batalla diaria. Y hoy, tengo la certeza de que esa ansiedad generalizada del día a día se debe a que, para la búsqueda del cuerpo perfecto, nos estamos enfocando solamente en un plano: el físico.

Pero el ser humano no se compone solamente de su aspecto físico; en su vida convergen otros planos tan etéreos como importantes, como por ejemplo: el plano mental, el emocional, el energético y el espiritual. De estos aspectos se desprenden muchos más que, aunque intangibles, resultan ser muy poderosos. Quizás entonces, en esto radica la fragilidad de los métodos tradicionales utilizados  para llegar a ser armónicos corporalmente, ya que nos enfocamos solo en el cuerpo, olvidándonos que somos seres holísticos y complejos, y que cada uno de estos elementos juegan un papel importante en la búsqueda de la armonía.

Y sin llegar a establecer prejuicios o críticas sobre las decisiones que toman algunas personas en cuanto a sentirse mejor con su propio cuerpo, algo dentro de mí me impulsó a buscar otro tipo de respuestas. Me gusta la palabra “holístico” y quizás por ello busco siempre aquellos caminos que no me lleven a lo efímero o a lo superficial, sino que me conduzcan a un plano más completo como ser humano y para esto es necesario confrontar muchos aspectos de mi propia vida. Me gusta la palabra “trascender” y quizás por ello busco ir más allá de mis propios límites aunque esto muchas veces se ha convertido en una batalla.

Entonces, me senté a escribir este post porque sé que, así como hay personas que se inclinan por los caminos meramente superficiales que atacan el efecto y no la causa, y también aquellas que buscan poner su fuerza de voluntad a prueba cada día para luego darse cuenta que ésta comienza a declinar, existimos también personas que no nos conformamos con los caminos tradicionales sino que buscamos una forma más completa y profunda de hacer las cosas.

Cuando hablo de cuerpo armónico no me refiero al estereotipo creado por quién sabe qué sociedad, sino a aquella envoltura nuestra que nos permite hallar, como su nombre mismo lo dice, la armonía de nuestro ser. No hay pesos aquí, ni medidas específicas que definan lo que es un cuerpo armónico. Es simplemente el cuerpo con el que una persona se siente feliz. Es la comodidad de sentirse en su propia piel. Es la alegría que se siente al mirar el espejo y ver un reflejo agradable según nuestra propia percepción. Es la tranquilidad de saberse saludable y bien alimentado, no solo a nivel de cuerpo sino a nivel de alma. Aquí no entran las opiniones de nadie. Es solo tu sentir.

Iremos tocando estos temas, por lo pronto te dejo el link de una de mis entradas en la que me refiero a un libro que contiene esta temática: La dieta del alma.

Gracias por leerme

Tu voz amable en la soledad.

Recuerda que podemos conversar vía Skype si deseas hablar sobre alguno de estos temas. Consejería, psicoterapia y amistad. Es el objetivo de este blog lleno de amor y esperanza.