Entrar en consciencia cuando te derrumbas…

nueva conscienciaMe he percatado de que mis últimos derrumbes los he vivido con más destrucción que los anteriores. Y es que desde un tiempo acá una nueva concepción acerca de la vida ha llegado. Es una nueva consciencia en la que me hago responsable de mis lágrimas; una nueva consciencia en la que, con otros ojos, miro a mi prójimo (antes victimario) para comprender que él solo ha venido para hacerme vivir una experiencia en la que mis heridas ancestrales saldrían a la luz.      Pero más responsabilidad, aún, me atañe el saber que esa experiencia y esa persona que sirvió como canalizadora de la misma fueron atraídas por mí misma, por mi propia necesidad inconsciente de sanar las llagas de mi alma, por la propia necesidad de mi ser interior de perdonar y volver al amor.     

Talvez por eso, mis derrumbes de ahora han sido más dolorosos porque, lejos de ser un alivio, el saber que nada externo es culpable de lo que me sucede, trae a mis manos una gran responsabilidad que resulta ser muy abrumadora, no sólo porque veo el camino que me he trazado yo misma con mis propias bajas vibraciones, sino porque veo un trabajo descomunal para poder deshacer toda esta destrucción y volver a construirme. Aquí es donde entra el perdón.

Vaya trabajo que tenemos en nuestras manos todos y cada uno de nosotros. Si la humanidad toda, supiera que esta es la única finalidad de la vida, dejaríamos de escalar la montaña con las uñas y nos dedicaríamos a reconstruir la mente y el alma para poder volver a la fuente.

Y es que esto de la destrucción interior que llevamos escondida es toda una historia acumulada, no sólo de esta vida sino de muchas anteriores que hemos vivido durante millones de años de evolución. Entonces nos enfrentamos a una aventura sin límites cuyo único objetivo es volver a tener la percepción inocente de cuando éramos almas puras, y volver al amor que todo lo puede.

Pero nos distraemos en el camino, de eso se encarga el ego, aquella parte de nuestra dualidad que no está interesada en que volvamos a la fuente, porque desaparecería. Es aquella parte que nos jala a la aparente felicidad que nos da las cosas vanas, es aquel canto de sirena que nos hipnotiza para dejarnos estancados en emociones pueriles y vacías, que al final se transforman en sufrimiento.

Y como todo esto nos resulta difícil de creer (obra del mismo ego) entonces seguiremos estancados hasta que nos cansemos de estarlo. Lo único cierto es que a todos nos llegará la hora del despertar y esto es inevitable. La pregunta es, ¿cuál es el umbral de dolor que tiene la humanidad? ¿se cansará pronto de sufrir o demoramos?

Estas palabras te las envío con amor. Donde estés. Somos parte de una nueva consciencia. Así vamos avanzando.

Vivi

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1 comentario

  1. Hola! Efectivamente debemos hacernos responsables de nuestros actos y no caer en el victimismo, una actitud muy fácil, a mi juicio, porque te permite descargar la culpa en los demás. Pero hacerse responsable tampoco es culpabilizarse y lo que deberíamos hacer (aunque requiere de mucha mucha práctica) es perdonarse a uno mismo, aceptarse, mimarse y quererse. Te envío mucho amor.

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