No corras, no necesitas llegar a ningún lado, solo necesitas llegar a ti.

meditarEstas palabras me mueven el alma. Me pregunto si tienen cabida en un mundo como el nuestro. Talvez solo para valientes. El exterior distrae de nuestros intentos por encontrar esa esencia perdida, esa voz interior que se calló por el ruido del mismo mundo. Y es así como se crea este limbo triste y desalentador. No sabemos de donde somos, a donde pertenecemos. Las respuestas a estas preguntas son respondidas con datos equivocados, inexactos, superfluos, confusos, no convincentes para el alma, aturdidores. Nos destinan por origen ahí donde nacemos, nos ponen de sello de identidad un número y nos equiparan con un título. De ello depende el respeto que nos tengan los demás, de ello depende el concepto que nos den.

Pero estas respuestas no convencen al alma, hay discordancia en esas etiquetas, porque incluso teniendo todo eso (que es lo que necesitamos para vivir y desarrollarnos en esta sociedad) aun así se sienten los vacíos, aun así inunda la tristeza.

Están también los roles creados de los que hay que tomar uno o varios para poder vivir aquí en este mundo loco y dormido (me gusta la locura pero la que despierta). Y en todas esas etiquetas y roles no mencionan nunca nuestra esencia, esa que vamos perdiendo por la misma causa del olvido. Porque no parece importante para nadie, porque no te mata fulminante si la pierdes, solo te va matando lentamente sin que te des cuenta. Y así le conviene a los dueños del mundo tenernos, muertos en vida, zombis ambulantes, obedientes, guiados por lo establecido, corderos de un mismo rebaño.

Entonces, sin darle más vueltas, ¿por qué pareciera que esto funciona? porque nos quitaron nuestros poderes. No tenemos más opción sin ellos. Ahí está la razón por la que necesitamos un camino establecido por otras mentes, un orden específico de vivir para saber que estamos haciendo “bien” las cosas, para saber tenemos una “meta” a la cual llegar.

Pero no debe ser así. Abramos los ojos. Tenemos que llegar a nosotros mismos, eso es todo, esa es la verdadera meta. Porque eso significa retomar nuestro poder perdido, olvidado, refundido. Sanar el alma, recuperar la esencia, renacer la intuición, brillar, encontrar el Cristo en nuestro interior, dominar la mente. ¿Quién nos dice alguna vez que esto es lo que necesitamos para despertar? ¿Quién?… Nadie.

Y porque nadie hable de ello no significa que no exista. Talvez no existe en nuestro contexto, porque vivimos entre zombies, que se conforman con el caminito trazado, los roles impuestos y las apariencias, con la cizaña del día a día, con el morir diario. Pero así mismo es, cada quien tiene su tiempo para despertar y hay que respetar ese proceso.

Pero ya que hemos despertado o que al menos estamos en ese transcurso, pienso que lo más saludable es encontrar gente que esté en el mismo camino y volar de donde se está. El pensamiento común es contagioso, y de ser así, el proceso se hará más largo. No conviene la demora porque algo que llama con tanta insistencia debe ser atendido con prontitud, más cuando se trata del alma.

¿Cómo encontrarnos?

Encontrando aquello que amamos hacer, aquello para lo que nacimos, nuestra misión en la vida, nuestra pasión.

¿Cómo llegamos a saber cuál es nuestra misión, cual es nuestra pasión, para qué nacimos?

Escuchando a nuestro corazón, nuestra intuición, al alma misma, la esencia, el cristo, nuestro poder, nuestra inteligencia divina, el espíritu infinito, la divinidad sagrada. Todo ello habita en nuestro interior, es una sola luz.

¿Cómo la escucho?

Entrando en ti, buscando tu esencia perdida. Como bien diría Chamalú “tu sabiduría interior aflora después de purificarte y superar tus bloqueos” Y para eso tienes que entrar en ti, no hay otra manera.

¿Cómo entro en mí?

Existen tantas formas que el ser humano ha creado y descubierto en su afán por entrar en sí mismo y encontrar la armonía del ser, la paz interior, la calma que permite escuchar la voz del corazón, del alma. Meditar, entrar en estado alfa, dominar la mente, tapping, hoponopono, metafísica, yoga. La lista puede ser interminable. Pero cuando uno las analiza todas, existen similitudes sorprendentes. Esas similitudes te recuerdan que estás en camino correcto. Solo tienes que hallar aquella práctica que te sirva a ti, que te llame, que retumbe en tu ser. Hacerla tuya y comenzar a desarrollar poco a poco ese poder.

En el proceso te darás cuenta que tu intuición se despierta con el paso de los días y en ocasiones escucharás la voz, aún lejana y efímera, pero la escucharás. Cuando tu mente se silencie y quede libre de juicios, críticas y negatividades, cuando sepas que lo que piensas no es lo mismo de lo que sientes. Cuando aprendas a sentir y a la vez saber con certeza a qué se debe ese sentimiento sin necesidad de calificarlo, como una mera observadora de la sensación. Entonces se revelarán muchas cosas.

No es fácil, no. Mucho menos en este mundo con tan potentes distractores, la vida misma es una encrucijada diaria que nos toca resolver, y cuando se termina el día ya no queda más tiempo que para descansar y al día siguiente volver a ser lo que no somos. Sin embargo, la búsqueda no cesa. Y así nos mantenemos caminando.

Gracias por leerme.

Con amor, Vivi

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