Entrar en consciencia cuando te derrumbas…

nueva conscienciaMe he percatado de que mis últimos derrumbes los he vivido con más destrucción que los anteriores. Y es que desde un tiempo acá una nueva concepción acerca de la vida ha llegado. Es una nueva consciencia en la que me hago responsable de mis lágrimas; una nueva consciencia en la que, con otros ojos, miro a mi prójimo (antes victimario) para comprender que él solo ha venido para hacerme vivir una experiencia en la que mis heridas ancestrales saldrían a la luz.       Sigue leyendo

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En un mundo de culpas…

culpablesHay una realidad en curso que se rodea de culpas, manifestada en todas las formas, tamaños y tonalidades.  Esta realidad del día a día puede llegar a ser tan sutil que no nos percatamos que cada vez morimos un poquito más. Es la culpabilidad, un sentimiento que forma parte del lado oscuro de la esencia del ser humano.

La culpabilidad es parte del ego, o consecuencia del mismo. Es el ego, esa parte tan nuestra y tan inoportuna a la vez, el que busca salpicar de culpas a todo lo que nos rodea, incluso a nosotros mismos. Es el ego el que busca hacer sentir culpable al prójimo y hacernos sentir víctimas de éste. Y es tan sutil a veces que ni lo sentimos.      Sigue leyendo

Mujer de las mil batallas

La vida tiene tu nombre, mujer de la mil batallas. La fuerza de tu mirada con el valor no se esconde. Hay que plantar la esperanza en el lugar donde duele para que crezca bien fuerte en el miedo que acompaña.
Y sigues tan bonita como ayer, no se despeina el alma…
Un pasito más, que sí se puede, uno y otro más, mujer valiente. Lo que diga está de más, ya sé que quieres gritar
y no te sientas sola, contigo estoy…
Todas las luces del mundo iluminan tu vereda y cada herida la llenan con el amor más profundo. Pero si la noche es larga y sientes que estás perdida, recuerda mi melodía que te quiere y acompaña.
Y sigues tan bonita más que ayer, no se despeina el alma…
Un pasito más, que sí se puede, uno y otro más, mujer valiente. Lo que diga está de más, ya sé que quieres gritar y no te sientas sola, contigo estoy…

Hoy abandono la lucha encarnizada conmigo misma…

libreQuiero soltar esta lucha, dejarla ir, dejar de batallar conmigo misma. Esto no significa abandonar mi camino, mi meta y mi propósito, sino la estrategia.

Hoy abandono la lucha encarnizada. Se dice que somos guerreros y que somos nuestro propio enemigo. En un sentido metafórico, así es. Pero el tipo de guerrera que quiero despertar en mí es una guerrera de la luz, sin armas que dañen, sino con amor que restaure. Es el tipo de guerrera que quiero ser. Las armas se transforman en estrategias, los escudos en amor. Y el enemigo ya no soy yo, sino las creencias negativas y destructivas que no me permiten avanzar. Y este enemigo no será atacado, será envuelto en amor para luego dejarlo ir.

Atrás quedan las batallas y las luchas encarnizadas, la carrera contra el tiempo, la angustia y la ansiedad por el futuro. Me despido del maltrato y del abuso contra mí. De las traiciones a mis propios preceptos, de las justificaciones y las excusas. Me alejo de las torturas, los regímenes estrictos, de la crítica insana y los juicios devastadores hacía mi propia persona, del creerme incapaz, de la falta de fe en mis capacidades. Me libero de la crítica externa, deja de tener importancia el qué dirán.

Así limpio el camino de gran parte de su aspereza. En su lugar queda la paciencia y la compasión amorosa por mí misma, la flexibilidad para saber que los yerros y las caídas no son más que avisos para mejorar y no pérdidas de tiempo. Queda el aprendizaje diario, el equilibrio, la alegría del camino. Y como premisa fundamental no apartar los ojos de mi meta.

Querida yo del pasado…

niña tristeNiña mía del pasado… te veo en mi memoria y recuerdo tu carita siempre asustada, siempre indecisa, siempre temerosa. Te formaron sin conocimiento alguno de lo que encerraba tu alma. Y te lastimaron de diferentes maneras sin que puedas tú encauzar esas emociones. Desde entonces sentiste miedo a la vida y anduviste desde esos tiernos años dando tumbos.

Ha pasado mucho tiempo, niña mía del pasado, y las consecuencias de todo aquello que viviste se hicieron cada vez más grandes y dolorosas. Sólo quiero decirte que hay esperanza. Talvez este momento solo estemos en un trance o en un limbo tratando de amortiguar tantas heridas. Pero ya no vivimos en dolor extremo porque ahora somos conscientes de que todo lo vivido es solo parte de nuestra evolución y que vinimos a este mundo a sanar un alma herida, la nuestra.

Y así es, la estamos restaurando. Vamos lento porque vamos lejos. Pero no te desesperes porque siempre va a haber una luz. Talvez tú no te percates de esto, sólo vivirás y te dolerá, llorarás y caerás muchas veces. Pero si algo puedo decirte, niña mía del pasado, es que el tiempo de Dios es perfecto. La calma va a llegar. Y aunque las respuestas son difíciles de encontrar, hallaré ese camino, por ti, por mí, por nosotras.

Cuando de cambiar se trata…

guerreraLlega un momento en la vida en que inevitablemente nos sentimos víctimas de las circunstancias y con un cúmulo de adversidades encima de nosotros. Eso hace que perdamos perspectiva y nos hundamos.

Es entonces cuando dos cosas pueden suceder. Nos adaptamos a esa vida atropellada y simplemente la luchamos, así sufriendo, así llorando, así sobreviviendo. O algo en nuestro interior se mueve para hacernos entender que hay algo que debemos cambiar. Sigue leyendo

Cantando al sol como la cigarra…

Tantas veces me mataron, tantas veces me morí, sin embargo estoy aquí resucitando.
Gracias doy a la desgracia y a la mano con puñal, porque me mató tan mal, y seguí cantando.

Cantando al sol, como la cigarra, después de un año bajo la tierra,
igual que sobreviviente que vuelve de la guerra. Sigue leyendo